lunes, 11 de diciembre de 2017

Cinco melodías dinosaurianas al piano por Lord Vinheteiro

Lord Vinheteiro (a.k.a. Fabricio André Bernard Di Paolo) es un músico y productor de São Paulo (Brasil) que hace casi diez años comenzó a publicar en YouTube sus interpretaciones al piano de bandas sonoras de películas series de televisión y videojuegos. Desde entonces, su canal tiene más de setenta millones de visitas y poco a poco está consiguiendo su propósito de acercar la música clásica al gran público. De entre todos sus vídeos, a nosotros nos interesa su interpretación de cinco conocidas melodías con referencias dinosaurianas. Ahí lo dejamos:


Me lo chivó Supery. ¡Gracias!

sábado, 9 de diciembre de 2017

Cross-bone & T-Bone Rex

Viktor es un artista de Hafnarfjörður (Islandia) que se dedica a reinterpretar con sus pinturas diferentes muñecos pertenecientes al universo "Masters of the Universe" para luego venderlos en su tienda Viktor's Vintage. Su propuesta es variada, pero a nosotros nos ha llamado la atención este Skeletor convertido en Crossbones/Calavera, villano de Marvel Comics, que aparece montado en un terrorífico tiranosaurio. El precio de venta eran 100 dólares, pero parece que ya se ha vendido.


Lo encontró Javi Godoy. ¡Gracias!

viernes, 8 de diciembre de 2017

Otro #dinovember televisivo de Dyna Soar

Dyna Soar ya le conocemos por aquí gracias a sus ilustraciones dinosaurianas tanto heavys, como televisivas en el #dinovember del año pasado. En esta ocasión ha decidido realizar de nuevo un homenaje a un gran número de dinosaurios televisivos y de cómic, como los protagonistas de "Dinosaucers" (1987), "Dinosaurs For Hire" (1988-1994), "Dinosaurs" (1991-1994), "The Adventures of T-Rex" (1992-1993), o "Theodore Rex" (1995) entre otros. Aquí dejamos lo que ha dado de si el #dinovember de este artista:


Archie (Dinosaurs for Hire)

Reese (Dinosaurs for Hire)

Lorenzo (Dinosaurs for Hire)

Cyrano (Dinosaurs for Hire)

Theodore Rex (Theodore Rex)

Molly (Theodore Rex)

Tina (Theodore Rex)

Shooter (The Adventures of T-Rex)

Black Widow (The Adventures of T-Rex)

Axe (The Adventures of T-Rex)

Myrna (The Adventures of T-Rex)

The Rex Brothers (The Adventures of T-Rex)

Chief Delaney (The Adventures of T-Rex)

Earl Sinclair (Dinosaurs)

Fran Sinclair (Dinosaurs)

Robbie Sinclair (Dinosaurs)

Charlene Sinclair (Dinosaurs)

Monica Devertabrae (Dinosaurs)

Tricero (Dinosaucers)


Dimetro (Dinosaucers)

Quackpot (Dinosaucers)

Teryx (Dinosaucers)

Allo (Dinosaucers)

Morgue (Cadillacs and Dinosaurs)

Slisaur (Cadillacs and Dinosaurs)

Reptillus Maximus (Toy Story)

Bio Rex (F-Zero X)

Gon (Gon)

Ytgna (The Bodyssey)

jueves, 7 de diciembre de 2017

Air Dominus Rex

En plena vorágine jurassicworldiana (si se me permite el uso de este palabro), con filtraciones, teasers, trailers y demás mandangas rondando por las redes, recuperamos este diseño de camiseta del ilustrador español Daniel Castelló Muñiz para TeeFury en el que representa al icónico dinosaurio híbrido de la película de Colin Trevorrow imitando a la estrella baloncestística Michael Jordan. Puedes conseguirla aquí por algo más de veinte dólares.

martes, 5 de diciembre de 2017

Perdonen las molestias (Charlie Charmer) (y II)

(Resumen de lo publicado: Blas, el hadrosaurio, ha quedado con la maciza Miren con la excusa de practicar el tango. Pero sus planes se van a ver alterados por las extrañas noticias que emite la radio...)


Miren abrió la puerta que comunicaba con el descansillo. La cresta le había enrojecido por momentos y meneaba el rabo de un modo agresivo.

- Ahí, en la cómoda junto a la escalera –dijo, quitándose los zapatos.

Blas se aproximó al aparato y levantó el auricular. Comunicaba. Era comprensible. La centralita debía estar saturada tras las últimas noticias. Él vivía a algo más de un par de kilómetros, demasiada distancia para hacerla andando con los afectados por la epidemia merodeando en las proximidades.

Dado que estaba condenado a permanecer en aquella casa, al menos hasta que se reestableciera la línea y se acercaran a buscarle, lo más sensato era tratar de reconducir su relación con Miren para hacer la estancia lo más llevadera posible. En los escasos segundos que tardó en regresar junto a la chica pudo escuchar la sirena de, al menos, tres coches de policía. Pensó en salir a pedir ayuda, pero todos pasaron fugaces y, con toda probabilidad, las consecuencias reales de la plaga les preocupaban más que los miedos de un adolescente.

- Tienes razón. Estamos lejos de Zumaia. No hay motivos reales de alarma. Podemos seguir bailando, si quieres.

- Ya no hay música –respondió desencantada mientras le daba algunas sobras de comida a Bruno-. Sólo echan la tontería esa de los zombis.

Blas sacó la botellita de agua de la mochila y se sentó junto a la radio.

- …y cada vez son más los paisanos que han visto zombis en el bosque, dirigiéndose a Laño. Se recomienda que nadie salga de su casa y…

En ese preciso momento, alguien aporreó la puerta de la entrada.

- ¡Ya están aquí! ¡Ya están aquí! –gritó Blas, dando un salto en silla.

Una histeria irracional parecía haberse adueñado del blasisaurio, que miró convulso en todas direcciones y acabó huyendo por la puerta que comunicaba con el descansillo, de donde se dirigió escaleras arriba, dejando a Miren sola y completamente indefensa.

Mientras entraba en la primera habitación que encontró, pudo oír claramente cómo la puerta de la calle se abría y la chica lanzaba un grito desgarrador. Quizá debería haberse sentido mal por haberla abandonado a su suerte, pero en ese momento no era capaz de pensar en otra cosa que no fuera su propia supervivencia.

Por la cama de matrimonio que la presidía, dedujo que se había refugiado en la habitación de los padres. Al intentar esconderse bajo el catre tocó algo húmedo que su imaginación, desbocada por el curso que estaban tomando los acontecimientos, pudo identificar al instante como un charco de sangre. Tal vez los zombis ya habían estado antes allí y habían terminado a mordiscos con los infelices padres de su “novia”.

Un siniestro gruñido terminó por decidirle a meterse en el armario, pues la otra opción que manejaba era tirarse por la ventana, lo que le habría costado algún miembro fracturado y, lo que es peor, poder tener que vérselas herido con los zombis que hubiera en el exterior.

- Aitá, no deberías haber pegado a Bruno, pobrecito.

- Pues que no te hubiera mordido, ay va la hostia. Lo mismo tiene la rabia o algo, ¿has visto cómo gruñe?

- Porque se ha enfadado contigo por pegarle. Es que confundió mi dedo con un gusano, la culpa es mía por darle la comida con la mano sin mirar. Y otra cosa, la próxima vez a ver si te acuerdas de llevarte las llaves… ¿y si yo no hubiera estado en casa?

- Pensaba llegar más tarde pero, al oír las noticias de la radio, me alarmé y, como no hay manera de que la operadora coja el teléfono, vine a ver si estabas bien.

- Pues claro que estoy bien, ya me ves. Pero empiezo a estar es un poquito harta de los zombis esos, ¿es que nadie sabe hablar de otra cosa?

- Pero, txiki, pueden contagiarte…

- ¿Es que no me has comprado vacunas? ¡Pero si la farmacia pilla de paso…! ¿Y para qué has venido, pues?

- ¿Vacunas…? Eh, pues yo… Sí, ahora mismo vengo. Cierra la puerta con llave, ¿vale?

Según giró el último cerrojo, Miren subió a buscar a Blas. Tenía que sacarle de allí antes de que regresara su padre.

- ¡Blas! ¡Blaaaaas!

La puerta del armario chirrió lentamente, como un quejido agonizante. El sonido orientó a la joven, porque Blas no era capaz de articular palabra. Se lo encontró allí dentro, lívido, embutido dentro de una de las chaquetas de su padre, temblando de un modo vengonzoso.

- ¿Qué haces ahí, tontoligo? ¿crees que es hora de jugar a los disfraces?

- Los… los zombis… ¿han entrado los zombis…?

- ¡Qué zombis ni qué niño muerto! Era mi padre, pero ya lo he largado con una excusa. Tienes que desaparecer de aquí antes de que regrese, vamos.

- Bajo la cama… sangre…

La hadrosauria se agachó y, al ver la bacinilla tumbada, prorrumpió en carcajadas.

- Pero, serás… Has volcado el orinal de aitá, que padece de la próstata…

Blas se acercó las pezuñas a los orificios olfativos, provocándose una arcada. Salió corriendo de la habitación pero no pudo esperar a encontrar el baño para vaciar el estómago, así que se agarró a la barandilla y descargó por el hueco de la escalera.

Mientras fregaba el desaguisado, Miren echaba pestes de aquel niñato, que trataba de recuperar el resuello con la cabeza entre las pezuñas, en una silla del recibidor. La puerta del garaje estaba abierta y el soniquete de la radio contribuía a rasgar el gélido silencio que se había instalado entre la pareja.

- …y por eso queremos desmentir todas las supuestas apariciones de zombis. Como dijimos al principio de la retransmisión, no se trataba más que de la dramatización de un conocido relato de ciencia-ficción, pero parece que mucha gente no escuchó la introducción y la policía se ha quejado a la emisora de la multitud de llamadas que ha recibido de gente que decía haber visto a infectados merodeando sus domicilios. Tanto García del Pozo como Radio Noticias Saurias lamentamos mucho estos incidentes y no nos queda más que decir que… perdonen las molestias.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Unas cuantas ilustraciones dinosaurianas... (XVII)

"Barbarian" (Edward Halmurzaev)

Esta ronda viene muy variadita, con saurópodos, ceratópsidos, el omnipresente tiranosaurio y algunos protagonistas no dinosaurianos como pterosaurios y mamuts. Los estilos también son muy diversos, aunque predomina la ilustración digital. Disfrútenlo...

"Green Hell" (Christoph Mett)


"Long Live the Mammoth" (Chris Buzelli)

"Predation Wide 2" (Lie Setiawan)

"Summer Morning" (John Steventon)

jueves, 30 de noviembre de 2017

Massacre at Tiffany's

Imagina que la Holly Golightly interpretada por Audrey Hepburn en "Desayuno con diamantes", la película dirigida en 1961 por Blake Edwards, fuese una fiera tiranosauria que la lía parda mientras desayuna frente a la joyería Tiffany & Co. Algo así es lo que ha figurado el ilustrador italiano Sergio Kalisiak en este diseño de camiseta: una auténtica masacre en Tiffany. Creo que aún no se ha puesto a la venta en ningún lugar, pero estaremos atentos...

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Perdonen las molestias (Charlie Charmer) (I)

- Señoras y señores, interrumpimos nuestro programa de música de baile para ofrecerles un boletín especial desde Radio Noticias Saurias. Según nos informa nuestro corresponsal García del Pozo, las autoridades de algunas localidades al Norte de Laño han dado la alarma por la repentina desaparición de gran parte de sus habitantes, por lo que se ha creado un cordón de seguridad que impide a los periodistas traspasar dicho perímetro. Seguiremos informando. Hasta entonces, continúen disfrutando de nuestra programación musical: ♪ Si supieras que aún dentro de mi alma conservo aquel cariño ♫…

Miren elevó el muslo, tensando la raja de la falda hasta el punto donde comenzaba a correr serio peligro la costura. Atrapó la pierna de Blas como un cefalópodo paraliza a su víctima y, del mismo modo, se encontró con un partenaire agarrotado y poco dispuesto a colaborar. El joven hadrosaurio (un blasisaurio, por supuesto) parecía haber perdido de pronto el interés por el plan de la pareja de deslumbrar a sus amigos en la fiesta de la facultad con los pasos de aquel viejo tango.

- ¿Qué te pasa?

- ¿Es que no lo has oído? ¿No te preocupa que esté desapareciendo la gente?

Realmente, a Miren lo único que le preocupaba en ese momento era la imagen que podía dejar de su paso por la Universidad de Laño. Su expediente académico no era precisamente brillante y las malas lenguas decían que, si se había graduado, se debía a las visitas “privadas” con que obsequiaba a algunos profesores en vísperas de los exámenes.

Blas sabía que su reciente romance con la chica más deseada de la clase se debía en exclusiva a la proximidad del baile de fin de curso y sus conocidas dotes para el contoneo. No sólo no le importaba, sino que lo había asumido como otro “premio” a los cientos de horas que había pasado en la academia, como la Medalla de Plata de Aurresku o el diploma al Dantzari Promesa de Laño… ¿o era “del año”? Es igual. Pero vamos, que si a Miren le gustaba el tango, pues se bailaba el tango.

- El que vas a desaparecer eres tú como no nos salga mañana el ocho cortado

El único problema que había era que Miren no mantenía bien el eje porque no seguía adecuadamente el torso de Blas, preocupada por no dar un traspiés al meter él su pata para “cortar” el paso. Tendría que mover la cresta hacia el lado contrario, para contrarrestar el empuje de la cola. El bailarín se lo había dicho varias veces, pero ella insistía en que era él quien debía tener cuidado. A pesar de todo, la hadrosauria tenía cierto sentido del ritmo y una escultural figura, por lo que nadie se fijaría especialmente en este tipo de detalles, de modo que Blas había terminado desistiendo de sus comentarios.

- Está bien. Vamos allá otra vez…

La pareja continuó sus progresiones a lo ancho de la pista que habían improvisado en el garaje de la casa de la joven. Aunque se había ocupado de fregar el suelo a conciencia para evitar resbalar en una inoportuna mancha de aceite, aquella dura superficie no tenía mucho que ver con la tarima del gimnasio de la facultad, y las imperfecciones del pavimento, poco aptas para deslizarse con tacones de aguja, ponían a prueba continuamente sus reflejos. Al final de un boleo, la tapa de uno de los tacones salió disparada, golpeando a Blas en la cara.

- Mierda. Espera, que voy a cambiarme de zapatos.

- Por mí no te preocupes, estoy bien –dijo el joven, echándose mano al pómulo; un centímetro más arriba y se habría quedado tuerto.

Apenas le hubo dejado solo, la retransmisión volvió a interrumpirse:

- Última hora sobre las extrañas desapariciones próximas a Laño. Según declaraciones de testigos presenciales a García del Pozo, algunos de los desaparecidos han regresado a sus lugares de residencia. Parecen ser presa de una enfermedad desconocida, presuntamente contagiada por otros animales, que afecta directamente al apetito, volviéndolos tan voraces que no dudan en atacar a sus propios vecinos.

Blas creyó oír un ruído en el exterior. Era como si alguien estuviera intentando forzar la portezuela del garaje. Cuando Miren apareció, se encontró al joven empuñando un hacha, con la espalda pegada a la pared.

- ¿Se puede saber qué estás haciendo?

- ¡Sssssh! Calla. Hay alguien ahí fuera. Le he oído arañar la puerta.

- Debe ser Bruno. Es la hora de la comida.

- ¿Dónde vas? No… no abras.

Miren hizo caso omiso y Bruno entró todo lo rápido que una tortuga podía, agradeciendo a su dueña la atención a lametones.

- No sabía que tuvieras una mascota –trató de recomponerse Blas, volviendo a clavar la herramienta en el tronco del que la había sacado. Sin embargo, el corte no fue muy profundo y su propio peso la habría hecho precipitarse al suelo y mellarse sin remedio si no hubiera intervenido oportunamente Miren. La joven levantó el mango sobre sus hombros, como el más experto aitzkolari, y de un certero tajo, hundió el hacha en la madera casi hasta media hoja. Blas tragó saliva. Ya no sabía si estaba más seguro fuera o dentro de aquella casa.

- Eres muy raro, ¿sabes? No sé si ha sido buena idea escogerte como pareja… de baile –dijo Miren mientras acercaba un cuenco con agua a Bruno.

Efectivamente, hasta entonces no se habían tocado más que para bailar. El “premio” de Blas no dejaba de ser un futurible, si todo salía bien y triunfaban en la pista. El joven era demasiado inexperto para darse cuenta de que ese tipo de hadrosaurias tienen alma de político (o viceversa): sus promesas duran sólo hasta que consiguen lo que buscan. Sintió algo de envidia de Bruno. Con apenas un par de lametones, había conseguido ya su abrevadero.

- Es que no estabas aquí. Han dicho por la radio que… (la música volvió a detenerse) Escucha, escucha.

- Continúan los ataques de los afectados por la extraña plaga al Norte del país. Afortunadamente, la enfermedad parece afectar también al sistema locomotor, provocando una falta de coordinación entre los miembros que permite a las víctimas potenciales alejarse con facilidad. No obstante, recomendamos no aproximarse a quien muestre los síntomas que ha detectado el Instituto de Salud de Iberoarmórica, que ya ha bautizado la epidemia como Z.O.M.B.I. (Zoonosis Obsesiva Mórbida Bacteriano-Infecciosa): ojos vidriosos, eccemas, vitíligo, pitiriasis, erisipela, erupciones y, en los casos más graves, lepromas con abundante pérdida de tejido muscular…

Blas reparó en la vítrea mirada de la mascota, para la que sacar la lengua hasta el cuenco parecía suponer un auténtico esfuerzo. Debía tener un millón de años, calculó.

- ¿Estás segura de que Bruno no tiene el zombi?

- No digas estupideces –dijo Miren, agachándose a abrazar al quelonio.

- …Según informa el ISI –continuó el locutor-, el origen de la epidemia podría estar relacionado con el meteorito que impactó hace unos años en Zumaia. Como recordarán, el cambio climático que siguió…

- Eso está a cien kilómetros de aquí –observó la joven-. Si los enfermos se mueven tan torpemente, tardarán años en llegar. Sigamos con el baile, pues.

- Ni hablar. Han dicho que los ataques se estaban produciendo en los alrededores de Laño. Voy a llamar para que me vengan a buscar. Ya seguiremos ensayando cuando la epidemia esté controlada…

- Esto me pasa por invitar a bailar a un umegorri. Me está bien empleado.

- ¿Dónde está el teléfono?

(continuará...)

martes, 28 de noviembre de 2017

El dulce y cruel surrealismo dinosauriano de Hsiao-Ron Cheng

Hsiao-Ron Cheng es una artista taiwanesa nacida en 1986 que comenzó a trabajar como ilustradora en 2012. Ese mismo año su trabajo fue nominado para el Young Illustrator Award. Desde entonces ha trabajado para multitud de firmas de moda y agencias de diseño. En sus palabras, su obra "alude a la deformación que separa físicamente a los niños de las plantas y los animales. Los ambientes y situaciones que pinto son a menudo de naturaleza surrealista, con reminiscencias escolares y en parte basada en elementos fantásticos. Mi objetivo es crear mundos más complejos con complicadas historias de criaturas crueles de aspecto infantil, que muestran diferentes tipos de almas frágiles y opresivas". Las referencias a los dinosaurios son frecuentes en su trabajo, tanto en el plano pictórico como en el diseño de prendas. A continuación dejamos una muestra:





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